·
James
Lovelock es una de las figuras más influyentes del movimiento ecologista y
padre de la Teoría de Gaia, advierte de un problema de superpoblación mundial.
“Hemos
crecido en número hasta el punto de que nuestra presencia afecta al planeta
como si fuéramos una enfermedad. Igual que en las enfermedades humanas, hay
cuatro posibles resultados: destrucción de los organismos invasores que causan
la enfermedad; infección crónica; destrucción del huésped; o simbiosis, es
decir, el establecimiento de una relación perdurable mutuamente beneficiosa
entre el huésped y el invasor.”
Nuestra
teoría pretende facilitar esta simbiosis. Lo que quiero decir con esto es que
hay un grave problema, hay gente que lo sitúa por encima del terrorismo de las
posibles consecuencias de la energía nuclear o del cáncer: El cambio climático.
Este apartado se pone sobre la mesa un hecho que nos da más motivos para apoyar
una teoría en la vía del decrecimiento económico. Puede resultar demasiado
catastrofista para algunos, pero no podemos pasar por alto la probabilidad de
un cambio climático desastroso que acabe con la civilización. Según Lovelock
hay un error en creer que el desarrollo todavía es posible. “Hace doscientos
años, cuando el cambio era lento o inexistente, puede que hubiéramos estado a
tiempo de estableces unas pautas de desarrollo sostenible, o incluso haber
continuado un tiempo como si nada, pero ahora es demasiado tarde: el daño ya
está hecho.” Su teoría trata a la Tierra como un sistema único y autorregulado
que en este momento se encuentra gravemente enfermo. Para él la única medicina
posible en estas alturas es la energía nuclear que sustituya al consumo de combustibles
fósiles, como cualquier medicina tendrá efectos secundarios pero es un riesgo
que hay que asumir. Yo creo que es demasiado pronto para este duro tratamiento
médico cuando todavía no hemos probado a mejorar la dieta, eliminar el consumo
de drogas, alcohol y tabaco e incrementar el ejercicio físico. Me estoy
refiriendo a un planeta 100% renovable, sin combustibles, sin emisiones y sin
fertilizantes.
Habrá
quien piense que el planeta se adaptará ante las fuerzas que le estamos
aplicando la especio humana de manera que siempre se mantenga la vida sobre él,
que de algún modo se autorregulará. Esto puede que sea cierto, pero siempre
teniendo en cuenta que el Ser Humano forma parte de la Tierra y que de la
confrontación dialéctica de fuerzas e ideas humanas va a resultar un cambio de
conducta en el conjunto de la humanidad para hacernos aceptar por el planeta.
“Si no cuidamos de la Tierra, ella cuidará de sí misma haciendo que no seamos
bienvenidos”. Cómo reaccione la humanidad a partir de conocido y evaluado el
problema es parte de la regulación de la Tierra. Por ello quien tenga
conciencia no puede quedarse a la espera, inmóvil, debe actuar.
Yo
al escribir este texto, contribuyo dentro de mis posibilidades, haciendo
presión desde el lado de un cambio hacia una austeridad energética. Del choque
de fuerzas de pensamiento y poderes surge una fuerza más poderosa que rige el
camino de la historia. El problema está en que actualmente esta fuerza
dominante es el poder económico, que además apuesta por eliminar un sano
proceso dialéctico debilitando los cauces democráticos que la historia ha
establecido para ello. Esto se consigue sobretodo controlando la información y
utilizando la psicología de masas. Esta situación crea una tremenda impotencia
en el resto de fuerzas, pero no queda otro camino que superarla.
El
proceso infinito de obtención de la verdad es parecido. Una verdad asumida en
un momento de la historia, entra en conflicto con una idea opuesta o
simplemente alternativa surgida de la evolución del conocimiento y de la
ciencia. Y de la superación de esta contradicción que se presenta, a través del
debate, se llega a una verdad superior, más cercana a la verdad absoluta.
Comentarios
Publicar un comentario