En el momento actual
vivimos una crisis económica a escala mundial, una crisis de la que se dice que
viene acompañada de crisis política, financiera, alimentaria, ecológica y de
valores. Además en los próximos años vamos a ver una
crisis energética sin precedentes, y sin embargo no hay ninguna señal de que se
estén tomando medidas al respecto, ni se da ningún tipo de información por
parte de los dirigentes políticos. Según el Departamento de Energía de Estados
Unidos, la producción mundial de energía debe aumentar un 57% durante los
próximos 25 años para poder satisfacer la demanda internacional prevista. Sin
esta energía adicional, la economía mundial capitalista caerá en depresión. Por
otro lado las energías renovables se prevé que en 2030 solo cubran el 8% de la
energía demandada mundial, dada la escasa voluntad real de inversión. Solar y
eólica nunca han recibido la importancia que merecen y los responsables
políticos recurrirán antes al gas natural y a la energía nuclear (con los
problemas de residuos que ello implica). Está claro que la sobreexplotación de
los recursos finitos (ver Fin del petróleo fácil) del planeta nos lleva a una situación cuya única salida
pasa por una reducción drástica del consumo de energía. Se puede aliviar con el
desarrollo de tecnologías más eficientes y menos agresivas con el entorno,
papel indiscutible de las ingenierías, pero no dejará de ser un paliativo y
nunca una solución.
Comentarios
Publicar un comentario